Maybelline lanzó en primavera una colección de esmaltes que me dejó muy asombrada. Tomando el tipo de purpurina más propia de marcas indies y alternativas de esmaltes lo aplicó a sus ya famosos ColorShow (que al principio salieron al mercado bajo el nombre Colorama).
La colección Polka Dots la componen cuatro esmaltes, todos con purpurina en blanco y negro y que dejan un acabado conocido como jelly sandwich, es decir, cuando la purpurina queda entre las capas de esmalte y no es sólo una capa superior a modo de top coat.
