Hace un par de inviernos estaba hablando con Andrea -la vida en rosa- de cómo no había nada que lograra calmar la piel de mi rostro. Mi piel sensible, deshidratada, a la que los cambios de temperatura afectan fatal y los viajes peor.
Había probado varias hidratantes intensivas, serums, mascarillas, pero sentía un picor horrible, la piel me ardía y nada la calmaba. Andrea me habló de Cicaplast Baume B5 de La Roche-Posay. La compré tan rápido como pude, desde entonces no falta en mi neceser.