Cuando empezaron a lanzarse las cajas de belleza en España recibí algunas, que me mandaron las marcas, con entusiasmo y escepticismo a la vez. Siempre prometían algún producto interesante (esa era la parte excitante) pero rápidamente se fue desinflando mi interés a causa de los contenidos no apropiados para mi edad ni para mi piel.
Uno de los principales y grandes problemas que encontraba en éstas cajas es que muchas de las muestras que enviaban se podían, en teoría, adquirir de manera gratuita en tiendas o stands de belleza así que ¿por qué pagar por algo que puedes tener gratis?
Las cajas de belleza se convirtieron en una competición encubierta entre bloggers, en ver quién era la primera en publicar contenidos, en ver quién era la primera en recibirla. De hecho durante una época llegué a pensar que sólo mandaban cajas a bloggers pero ¿cuántas reviews de productos salieron de esos envíos?.
